jueves, 12 de enero de 2017

INSTRUMENTAL

Título: Instrumental
Título original: Instrumental
Autor: James Rhodes
Editorial: Blackie Books
Número de páginas: 288

La música fue su salvación. James Rhodes fue víctima de abusos durante su infancia y su vida ha estado marcada por esa tragedia. Escuchar a Rajmáninov en bucle durante su adolescencia y descubrir el Adagio de BAch en un ala psiquiátrica le ayudó a combatir sus demonios y transformar su vida. James Rhodes es uno de los más eminentes concertistas de piano de la actualidad y un gran renovador de la música clásica. Ha protagonizado documentales para la BBC y Channel 4, escribe en The Guardian y ofrece recitales en todo el mundo. "Instrumental" son sus memorias, que vieron la luz en Reino Unido después de que el Tribunal Supremo levantara el veto que pesaba sobre la obra. Todo un tributo apasionado al poder terapéutico de la música y aborda cuestiones fascinantes sobre cómo funciona la música y sobre cómo y por qué puede cambiar nuestras vidas.

Hace poco aparecía en los medios un artículo que hablaba de la corriente literaria -muy en boga en los últimos años- que se apoya en la biografía a la hora de elaborar una novela. No se trata de defenestrar ese tipo de novela sino de advertir que se está tal vez abusando. Sin duda es un debate interesante que daría para varias entradas.

El comentario viene al caso porque podría parecer que Instrumental podría ser otra novela más en la que el autor habla de su vida y de cómo consiguió triunfar con el paso de los años. A priori es una novela que entraría dentro de esa clasificación (errónea por otra parte, porque al final no todo debe etiquetarse) pero que en el fondo es algo más que una autobiografía.

Sin entrar demasiado en su contenido, que debe ser explorado por quien lo lea, en esta novela su autor se desnuda por completo. De principio a fin, sin tapujos y sin disfrazar las palabras. James Rhodes fue violado siendo un niño de apenas seis años y así lo escribe en el libro; él mismo dice que no debe llamarse abuso de menores porque eso es restar gravedad a lo que le sucedió y le sucede a miles de niños y niñas. Es precisamente esa honestidad cruda (pero honestidad al fin y al cabo) la que le da fuerza a lo que Rodes escribe, tanto la parte de su infancia como todo lo que aquellos terribles sucesos desencadenaron en su futuro. Y el autor se esfuerza en todo momento en recalcar esa necesidad de llamar a las cosas y a los sucesos por su nombre, algo que podría ser también tomado como una velada crítica a una sociedad que tiende en la actualidad a cerrar los ojos ante aspectos del mundo que son muy desagradables, o bien evitando hablar de ello o bien tergiversando las palabras.

Que nadie se engañe: Instrumental no es un libro fácil de leer y mucho menos de asimilar. En él hay pasajes muy duros y momentos en los que si somos capaces de empatizar con su autor realmente el mundo se nos viene encima. En parte es también un mérito, conseguir que pese a lo duro de su relato cuando se empieza el libro ya no se puede parar. Y lo que es más importante, en ningún momento se tiene la sensación de estar pasando las páginas por simple morbo (algo de lo que se ha llegado a acusar a Rhodes cuando lanzó el libro en Reino Unido) sino de estar descubriendo una verdad que sabemos que existe (las violaciones infantiles) pero de las que desconocemos mucho, más allá de la simple noticia que podamos leer en los periódicos.

Otro de los aciertos del libro es su estilo, a medio camino entre el desenfado y un espíritu claramente soez. No da la impresión de ser impostado sino que simplemente es la manera natural a través de la que debe ser explicada la historia de un hombre que viaja a su infierno personal; no se puede tocar fondo y hablar con educación y excelencia. Eso sería forzado. Por suerte James Rhodes salpica su biografía de exabruptos, expresiones escatológicas y un constante feedback con el lector que hace que esté siempre conectado con la novela.

Poco más puedo decir de Instrumental aparte de recomendar encarecidamente que la leáis; es dura y difícil de digerir, pero sin duda enriquecedora.

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