lunes, 3 de octubre de 2016

EL JUEGO DEL ÁNGEL

Título: El juego del ángel
Título original: El juego del ángel
Autor: Carlos Ruíz Zafón
Editorial: Planeta
Número de páginas: 667

En la turbulenta Barcelona de los años 20 un joven escritor obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor para escribir un libro como no ha existido nunca, a cambio de una fortuna y tal vez mucho más. Con estilo deslumbrante e impecable precisión narrativa, el autor de La sombra del Viento nos transporta de nuevo a la Barcelona del Cementerio de los Libros Olvidados para ofrecernos una gran aventura de intriga, romance y tragedia a través de un laberinto de secretos donde el embrujo de los libros, la pasión y la amistad se conjugan en un relato magistral.



Dicen que segundas partes nunca son buenas, y hay que admitir que por lo general el dicho se cumple. Los casos en los que una secuela iguala (ya no digamos si la supera) a su predecesora son contados y no es difícil que permanezcan en la memoria colectiva, pues suelen ser acontecimientos extraordinarios. Con El juego del Ángel, por desgracia, eso no sucede.

La sombra del Viento fue un tremendo éxito, una autentica locura literaria que duró meses y cuya permanencia entre los libros más vendidos fue alargándose en el tiempo. Su autor, Carlos Ruiz Zafón, fue aupado automáticamente al olimpo de los escritores españoles contemporáneos. Era, por tanto, inevitable que hubiera segunda parte, quien sabe si por deseos propios del autor, de la editorial (eso seguro) o ambas cosas.

Zafón tardó siete años en escribir la segunda parte, El juego del Ángel, que fue publicada en mitad de una campaña de lanzamiento brutal: Planeta sacó una tirada inicial de ¡más de un millón! de ejemplares, más una rueda de prensa de presentación multitudinaria y unas expectativas como pocas veces se había visto antes. Como era de esperar el libro se convirtió en un rotundo éxito de ventas inmediato, vendiendo más de 250.000 ejemplares sólo durante la primera semana.

Más allá de todo el ruido mediático, cuando el lector por fin encara el libro y se sumerge en la historia de David Martín, el protagonista, empieza a notar cierto aroma de dejà vú prácticamente desde la primera página. En parte es por la presencia de algunos personajes que ya aparecían en la primera parte, pero también porque uno se da cuenta a medida que van pasando los capítulos de la existencia de una estructura muy similar entre ambas novelas. Quién sabe si fue esa la intención del autor, un recorrido que nos pueda parecer más o menos familiar para que la atención se centre en la trama en concreto (aunque más adelante veremos que hay una contradicción en esa afirmación) y en los pasajes que narran con mucho detalle los escenarios sobre los que transcurren los acontecimientos. En ocasiones Zafón se esmera demasiado en las descripciones y éstas rompen el ritmo de la trama sin aportar nada relevante más allá de una visualización exhaustiva del entorno. En este tema, el de la ambientación, se nota que hay el mismo o más esfuerzo si cabe que en la que existía en La sombra del Viento.

Los elementos de esta segunda parte siguen un patrón parecido a los de la primera: una mezcla entre libros, escritores, misterios y elementos fantásticos. Precisamente es en este último punto, el fantástico, donde se aprecio la mayor diferencia entre ambas novelas. Así como en La sombra del Viento no dejaba de ser un factor más sin sobresalir sobre los otros, en El juego del Ángel toma un papel primordial convirtiéndose en el eje central de toda la trama. Eso desluce el producto final porque es un cambio muy importante de tono que perjudica, bajo mi punto de vista, un argumento que partía de una premisa interesante. Personalmente, y puedo estar equivocado, opino que Zafón cambió el carácter de la trama porque quizás se dio cuenta de que entre la primera y la segunda novela apenas existían diferencias; así pues otorgando las riendas del argumento a la causa fantástica con tintes góticos creyó que conseguiría tener dos libros distintos. Al final esa decisión (cierta o no) resulta ser un error porque el espíritu de la novela pretende abarcar lo cotidiano y lo fantástico con desigual resultado en ambas vertientes: resulta muy difícil escribir una escena típica de la Barcelona de principios del siglo XX con un tono costumbrista y en el párrafo siguiente adentrarte en una prosa digna de Lovecraft o Allan Poe. Ambos aspectos son de difícil casamiento y El juego del Ángel es un claro ejemplo. ¿Era (repito) un ardid del autor para no parecer repetitivo entre uno y otro libro? Más que probable, e incluso comprensible. Y hay que admitir que en parte lo consigue, pero en parte fracasa pues cuando se termina la novela (que finaliza de forma algo precipitada y desacertada) no se puede negar el parecido demasiado exacto entre La sombra del Viento y El juego del Ángel. Así pues, la dualidad real-fantástico no consigue el efecto esperado. Todo lo contrario, lo penaliza.

Pese a ese handicap la novela se lee del tirón gracias a la prosa sencilla y fluida, sin artificios ni complicaciones. La trama, no por pecar de coherencia deja de ser interesante y de nuevo la construcción de los personajes es sólida. El regreso de alguno de los presentes en la primera parte es un punto positivo que juega con el deje de nostalgia necesario para los lectores. Los nuevos personajes, tanto el protagonista como los secundarios, cumplen perfectamente con sus roles (muy definidos y arquetípicos, eso sí) y avanzan de la mano de la trama con naturalidad. Hay, pero, algunas lagunas en el comportamiento y existencia de ciertos personajes que no se corresponde con el resto de la novela, en el fondo no aportan nada importante a la trama y su final deja demasiadas preguntas sin contestar.

De igual manera que algunos personajes, el argumento principal de El juego del Ángel, sin dejar de ser ciertamente adictivo, también está incompleto en muchas partes; algunas de las subtramas que deben converger en el final quedan sin respuesta (es más, algunas de ellas son extrañas y sin sentido) e incluso al final, en la resolución de la novela todo en conjunto termina por ser demasiado abrupto y confuso, en contradicción directa con las más de seiscientas páginas que lo preceden. De nuevo el intento de convivencia entre lo real y lo fantástico no ayuda a que ambos mundos confluyan en un final satisfactorio y coherente.

En definitiva, El juego del Ángel resulta ser una más que aceptable continuación de La sombra del Viento pero que se encalla en su intento de no repetirse y da como resultado una mezcla de géneros mal conjuntada que desluce el resultado final.

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