lunes, 7 de marzo de 2016

MADRE E HIJA

Título: Madre e hija
Título original: Mare i filla
Autora: Jenn Díaz
Editorial: Destino
Número de páginas: 189


La muerte de Ángel (el padre de familia, el marido, el hermano, el hombre hecho y derecho) cambia para siempre la  existencia de las mujeres de su vida. Su hermana Dolores, su mujer Gloria y sus hijas, Ángela y Natalia, verán cómo la forma que habían tenido sus días no volverá a ser la misma. Juntas tendrán que afrontar la pena por la pérdida del cabeza de familia y seguir adelante en una casa habitada sólo por mujeres, en la que ya no existe la referencia del hombre. 


Suele decirse que lo bueno viene en frascos pequeños. Que en lo sencillo se encuentra la grandiosidad. La eternidad del universo concentrada en un átomo. Centenares de frases, refranes y dichos tratan de dar la razón a ese hecho, un tema del cual se podría debatir sin fin y que suscita opiniones de todo tipo. En el caso de Madre e hija, la quinta novela de Jenn Díaz, la ecuación se cumple a rajatabla. 
El universo femenino retratado en la obra es explorado desde todas las aristas, abarcando diversas generaciones que se superponen, interactúan entre ellas a todos los niveles, ya sean sociales o psicológicos. el inabarcable poliedro de infinitas posibilidades que da la vida y que afectan a las mujeres es mostrado en Madre e hija, cuyo hilo conductor es el propio devenir de la vida y sus intrincados recorridos, repletos de obstáculos, pruebas de valor o fuerza, un desafío constante a la entereza.

La novela arranca con la muerte del patriarca de la familia; desde la primera página queda marcado el tono de la historia, en la cual el hombre desaparece y cuando hace acto de presencia es sólo en forma de recuerdo o como un actor secundario del que apenas se nos da una pequeña muestra de su vida (el caso de Enrique, siendo el más profundo, no deja de empequeñecer al lado de las protagonistas). Así pues, liberado el libro de las hormonas masculinas, toda la acción se centra en Dolores, Gloria, Ángela y Natalia, protagonistas absolutas de una trama que avanza adelante y atrás en el tiempo en forma de pequeñas píldoras que conforman los capítulos de la novela.

Su autora, Jenn Díaz, establece en la obra un lenguaje cercano y sencillo que sirve para establecer los límites de la narración, que no son otros que la propia alma de la mujer; por eso la prosa poética pero fácil de leer consigue a la perfección convertir a los personajes en gente cercana, tanto que el lector puede imaginar sin problemas que Madre e hija habla de alguna familiar, una vecina o una conocida. El narrador es quien dota de cercanía los personajes, pero al mismo tiempo se mantiene distante de la acción y jamás interviene en la misma, como si de una madre hablando de sus hijos se tratara.

La desorientación de la que hacen gala las mujeres de la novela tras la muerte del patriarca marca también el inicio de la exploración de los comportamientos del mundo femenino, en el que los miedos, la vergüenza social, las dudas ante la posible felicidad cercana o cómo afrontar la cercanía de una muerte que nos rodea por todas partes conforman el esqueleto principal de la obra; hay, no obstante, en sus líneas, en sus párrafos, una especie de pesimismo benigno, casi resignado por parte de las protagonistas, que convierte lo que debería ser depresivo en algo más bien entrañable. Tal vez la mayor enseñanza que se puede sacar de Madre e hija sea el optimismo oculto que ocultan sus páginas, difícil de ver pero que subyace del recuento final de las experiencias de Dolores, Gloria, Ángela y Natalia: no hay que entristecerse porque el camino llegue a su fin, sino alegrarse porque cada paso nos ha ayudado a contemplar sus paisajes.

Madre e hija es una pequeña joya que abruma por lo inabarcable de su sencillez mezclada con temas tan universales que no importa quién o quiénes los protagonice, pues es una novela digna de leer y disfrutar de la primera a la última página.

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