jueves, 4 de junio de 2015

EL MARCIANO

Titulo: El Marciano
Título original: The Martian
Autor: Andy Weir
Editorial: Nova
Num. páginas: 408

SINOPSIS
Seis días atrás el astronauta Mark Watney se convirtió en uno de los primeros hombres en caminar por la superficie de Marte. Ahora está seguro de que será el primer hombre en morir allí. La tripulación de la nave en que viajaba se ve obligada a evacuar el planeta a causa de una tormenta de polvo, dejando atrás a Mark tras darlo por muerto. Pero él está vivo y atrapado a millones de kilómetros de cualquier ser humano, sin posibilidad de enviar señales a la Tierra. De todos modos, si lograra establecer conexión moriría mucho antes de que el rescate llegara.
Sin embargo, Mark no se da por vencido; armado con su ingenio, sus habilidades y sus conocimientos sobre botánica, se enfrentará a obstáculos aparentemente insuperables.

Nova lo está haciendo bien. Una editorial que meses atrás parecía hundirse ha resurgido de sus cenizas gracias a un catálogo de novelas más que interesante que están sorprendiendo a propios y extraños. Se están arriesgando y le está saliendo bien.

Es el caso de la novela que nos atañe, El Marciano; escrita por un programador, Andy Weir, ha supuesto todo un bombazo en el mundo de la ciencia-ficción. Tal ha sido su éxito que el mismísimo Ridley Scott ya rueda en la actualidad una adaptación al cine protagonizada por Matt Damon.

Y no es de extrañar, ya que la novela es trepidante de principio a fin. Desde la primera página ya se nos presenta al protagonista solo en Marte, como un Robinson Crusoe espacial. Con alma de manitas, eso sí: a través de pequeñas entradas de lo que parece un diario personal Mark Watney nos narra cómo sobrevive en un ambiente hostil con la única ayuda de su propia imaginación y pericia a la hora de resolver los numerosos problemas que se le plantean a lo largo de su estancia solitaria.

La novela tiene muchos puntos a favor que unidos generan un cóctel delicioso.

Por un lado el humor, presente en prácticamente cada página del libro. El protagonista hace uso de ello en todas las situaciones peliagudas (que no son pocas) a las que se enfrenta, en una clara muestra de mecanismo de defensa ante una situación de vida o muerte. Es precisamente esa aparente contraposición entre la tensión y la risa la argamasa que le da fuerza al humor empleado.

Por otro lado resulta sorprendente la forma en la que Weir escribe una ciencia-ficción dura de una forma sencilla: explica lo difícil de manera fácil. Porque no hay que olvidar que la novela está plagada de explicaciones científicas reales, datos físicos, astronómicos, químicos... y sin embargo en ningún momento como lectores nos sentiremos abrumados ante tal cantidad de datos. ¿Por qué? Porque el autor utiliza un estilo pedagógico que suaviza y permeabiliza unos contenidos que de otra manera serían imposibles de entender y, por encima de todo, harían de la historia un aburrimiento continuo. El uso de un lenguaje coloquial para explicar aspectos muy técnicos es sin duda el mejor de los aciertos de la historia.

Algunos lectores han echado en falta cierta profundización en el personaje. Apenas hay tiempo para el monólogo interior, conocer los pensamientos del protagonista... pero es un aspecto que bajo mi punto de vista carece de importancia desde el mismo momento en el que se nos plantea la situación límite, en la primera página. Lo importante es saber si logrará sobrevivir o morirá en el intento. El estilo de escritura, muy cercana a un guión cinematográfico (de ahí la pronta adaptación) no permite otra cosa que enfocar la atención en la acción, en la interacción de Mark con su entorno, con el planeta y con la hostilidad del mismo.

En definitiva, El Marciano supone una excelente oportunidad para los iniciados en la ciencia-ficción de adentrarse en un estilo más maduro del género, más cercano a la realidad; por otro lado los ya expertos en la materia también encontrarán en la novela un excelente ejemplo de teorización científica. No os dejará indiferentes.

¡¡A más ver, lecturafílicos!!

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