viernes, 27 de febrero de 2015

LA CARRETERA

Título: La Carretera
Título original: The Road
Autor: Cormac McCarthy
Editorial: Debolsillo
Núm. páginas: 216

SINOPSIS
La carretera transcurre en la inmensidad del territorio norteamericano, un paisaje literalmente quemado por lo que parece haber sido un reciente holocausto nuclear.  en el que un padre trata de salvar a su hijo emprendiendo un viaje con él. Rodeados de un paisaje baldío, amenazados por bandas de caníbales, empujando un carrito de la compra donde guardan sus escasas pertenencias recorren los lugares donde el padre pasó una infancia recordada a veces en forma de breves bocetos de paraíso perdido. Avanzan hacia el sur, huyendo de un frío "capaz de romper rocas".


Con esta premisa se nos presenta una de las mejores novelas del escritor norteamericano Cormac McCarthy, ganadora del premio Pulitzer a la mejor ficción en 2007 y más adelante adaptada al cine en un film protagonizado por Viggo Mortensen.

McCarthy es uno de los máximos exponentes de la llamada literatura de frontera; historias crudas y llenas de violencia, que ocurren en las fronteras del sur de Estados Unidos. En la obra de este autor son habituales los personajes oscuros y que representan los peores aspectos del ser humano. Deambulan entre la vida y la muerte, matan, asesinan y no tienen escrúpulo alguno. McCarthy se vale de diálogos cortos y secos para dar su visión de un mundo descarnado y carente de esperanza. Hostil y salvaje.

Estos elementos tan característicos, así  como el formato de sus novelas también aparecen en La Carretera; sin embargo el escenario se convierte en esta ocasión en algo nunca visto en el particular universo del autor.

McCarthy se adentra por primera vez en el terreno de la sci-fi, aunque con matices. Se nos presenta a los protagonistas, un padre y su hijo, deambulando a través de un mundo postapocalíptico, repleto de paisajes quemados y rastros de civilización decadente. Sin embargo todo eso queda insinuado a modo de pequeños retazos que no llegan a profundizar en el porqué de aquel escenario. Sólo los recuerdos aislados del padre nos abren una pequeña ventana, muy estrecha, por la que mirar y ver qué pudo ocurrir. La realidad es que no importa; lo verdaderamente importante son los personajes y sus motivaciones, y es ahí donde sí identificamos los rasgos que caracterizan a la obra del escritor.

Tenemos por un lado al padre. Enfermo, tiene un objetivo por el que peleará a muerte si es necesario. Angustiado por una salud que se agrava rápidamente intenta preparar a su hijo para que sobreviva por sus propios medios. Los recuerdos (que sirven tanto para ahondar en el personaje como para dar pistas acerca del escenario en el que desarrola la historia) le persiguen convertidos en sus propios demonios. 

En el otro lado de la balanza está el hijo, un crío pequeño que apenas empieza a descubrir el mundo que le rodea. En oposición a su padre, quien ha vivido situaciones horrendas, él simboliza la esperanza inherente que reside en el ser humano por la cual siempre se espera que las nuevas generaciones sean mejores que las existentes. Una suerte de semilla que puede sobreponerse a cualquier tipo de maldad si es protegida como es debida.

La novela está salpicada de escenas muy duras, de las que convulsionan y le hacen pensar a uno hasta qué punto la naturaleza malvada del hombre es inevitable. Es de agradecer, y eso es un punto a favor el libro, que la relación entre padre e hijo sea bonita pero al mismo tiempo coherente con todo lo que les rodea.

En definitiva, un gran libro que ningún adicto a la literatura debería perderse.


¡¡Un saludo, lecturafílicos!!

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